PABELLON CHILE EXPO DUBAI 202

Estructura y 3 mm. de madera nativa. 

















































PABELLÓN DE CHILE EXPO DUBAI 2020.

Construir un pabellón implica exportar.
Es llevar un trozo de un país a otro lugar. Es un zarpe, una salida que obliga a embalar algo para instalarlo en otro lado.
Es este embalaje lo singular, y a su vez lo más interesante. Obliga a ser preciso, y a su vez persuasivo. Como no puedo llevar todo, debo seleccionar y embalar. Seleccionar con el Ánimo de ser agudo, y no caer en el absurdo.
Ya lo menciona nuestra poesía. Es un trozo de suelo, un tanto perdido en la punta de un continente. Pero al ser un territorio tan particular nos caracteriza la condición de borde, de interioridad. Quizás es el precio que debemos pagar por estar tras la montaña y apoyados en el canto del mar. Esa condición de canto, de borde, sitúa nuestra localización en una cierta insularidad.
La interioridad es resultado de nuestra localización. Pero es una interioridad particular.
Por ello, el pabellón debe ser un intento por importar esta interioridad. Por llevar su borde, y sobre todo llevar su luz.
Es la luz del interior un aspecto único. Llevar la luz de un espacio armado por límites precisos, límites que no tienen aristas, que no tienen frentes, y que son filtros de una luz tamizada, al igual que la de los bosques, al igual que la luz espesa de la Patagonia, o la luz naranja de los desiertos.
El proyecto es un embalaje de la luz y la interioridad, pero un embalaje con aspecto de teatro. Un lugar que no tiene rasgos de edificio. Intenta construir un vacío, continuo, interior, disperso, elíptico.
Este interior no es más que un vacío. Este interior es sobre todo un vacío.
Dentro de él no disponemos programa, muros, o elementos que disminuyan la fuerza del vacío y de la luz.


EDIFICIO MIXTO LAS CONDES

Esqueleto ligero y caja opaca . 
Proyecto realizado por Tomás Villalón, Nicolas Norero y Leonardo Quinteros.












PASEO AHUMADA

La alfombra de piedra
Proyecto realizado por Tomás Villalón, Nicolas Norero y Leonardo Quinteros.







INTRODUCCION
El Paseo Ahumada es un elemento fundamental del sistema de circulaciones peatonales del centro de Santiago. La presente propuesta otorga valor y pone en relieve su condición estructurante de la vida pública de la ciudad a través de un proyecto de arquitectura que entra en contacto con las capas del pasado y, a la vez, permite proyectar un futuro con sentido. La principal estrategia de esta propuesta es entender que, si bien el encargo consiste en un proyecto de suelos (por definición, bidimensional), la oportunidad no es meramente ésa, sino que también la de trabajar con los estratos subyacentes, las secuencias aledañas, el volumen de aire del paseo y los elementos que lo configuran y contienen. Y no solo eso, sino que también con la historia, su presente y las historias por venir. Si bien todo trozo de ciudad ofrece similares condiciones, el Paseo Ahumada es sin duda uno de los más complejos, ricos y desafiantes de este país. Esta propuesta actúa entonces en todos los niveles: por una parte, ofrece una nueva superficie para el desarrollo de la vida cotidiana y, por otra, actúa como detonador de una re-valorización de las condiciones históricas, culturales, urbanas y cívicas del centro de Santiago.

CONJUNTO
La principal condición de Ahumada es su cualidad de promenade como preludio o extensión de la Plaza de Armas. Su peatonalización en 1975 abrió la posibilidad de consolidar una circulación pedestre que no sólo conecta puntos importantes, sino que principalmente ofrece una velocidad distinta para aproximarse a la ciudad. El peatón del paseo y la galería, cuando camina, está ejerciendo no sólo su condición de transeúnte, sino que también la de ciudadano que deambula y de actor del espectáculo urbano.
La estrategia de conjunto de esta propuesta trata el Paseo Ahumada como si fuera el eje central de un museo[1]. Esta ala está compuesta por una enfilade de tres habitaciones: la unión con la Alameda es el atrio; hasta Huérfanos se desarrolla el interior del paseo; finalmente, culmina en el centro originario (y centro de la vida de la ciudad durante siglos), la Plaza de Armas. Este museo de la ciudad de Santiago tiene, por supuesto, otras alas: Bandera y su conexión con el Camino del Inca, Huérfanos como corte transversal por la diversidad del centro, entre otras. Pensar Ahumada como museo abre posibilidades no sólo respecto de los objetos ‘expuestos’, sino que también sobre la historia y el potencial de las conexiones latentes.

EL PASEO: SUPERFICIES

Esta propuesta se enfrenta al Paseo Ahumada esencialmente a través de un despliegue material de roca y agua, componentes esenciales de nuestra geografía. Al centro del Paseo, una superficie de un ancho constante de diez metros se extiende desde la Alameda a la Plaza de Armas. Compuesta en su mayoría por pavimentos pétreos de origen industrial, el paseo es rítmicamente cruzado por vetas de piedras chilenas. El tapiz resultante posee características técnicas, materiales y plásticas que responden al estado del arte en construcción de paseos peatonales, pero incorporan elementos que lo vuelven único. Complementariamente, los recorridos laterales realizados en pavimento industrial de color claro negocian las diferencias entre las líneas de edificación y el ancho homogéneo del paseo central.
Si bien la estrategia central actúa específicamente desde una condición de superficie, a través de estas tres áreas (paseo central y recorridos laterales), sus efectos se pueden ver más allá, en el volumen de aire inmediatamente superior y en la dimensión inmaterial de la experiencia del lugar, que combina espacio, tiempo y movimiento.

EL PASEO: MAS ALLA DE LAS SUPERFICIES.
Además de referir a la identidad tectónica de Chile, el paseo central alude a la traza fundacional de la ciudad de Santiago a través de sus medidas: la crujía del paseo central reproduce el trazado original del damero, singularizado en los ‘rollos Bertrand’ de 1889 (Strabucchi et al, 2013; Hidalgo et al, 2015[2]). Además, el pavimento es una cartografía 1:1 de la ciudad, incorporando marcas que orientan al peatón. Las marcas implican despejes frente a edificios singulares, accesos a interiores de manzanas y cruces de calles; el uso de fuentes de agua para señalar momentos de detención, vistas y permanencia; la inscripción en bronce de los nombres de calles y paseos; y el uso de macizos de piedra basáltica en el sobresuelo para delinear zonas de circulación vehicular.
Los recorridos laterales, por otra parte, incorporan la vida de la ciudad, absorbiendo las expansiones de los locales comerciales de su borde en la vía pública. Estos usos temporales y controlados buscan que el paseo tenga momentos e intensidades que aporten riqueza y versatilidad al recorrido.
Entre el paseo central y los dos recorridos laterales se enuncian dos líneas paralelas, dos límites. Éstos, más que desaparecer, son los elementos estructurantes de la experiencia del Paseo.

ESTRUCTURA DEL PASEO: ELEMENTOS LINEALES.
La historia es por defecto una construcción narrativa lineal: las historias se cuentan secuencialmente, la Historia se escribe como una sucesión de hechos. El Paseo Ahumada, sin embargo, ocurre todo a la vez. El lugar liminal entre paseo central y recorridos laterales, en su ligereza, administra el orden.
El límite oriente del paseo es una banda en acero de 10cm de ancho, marcada por una cadencia: una línea perpendicular en bronce, dispuesta cada 0,83m, reproduce la medida de la vara castellana utilizada para el trazado del damero original. Estas harán evidentes las 150 varas entre eje y eje, 138 destinadas a manzanas y 12 a calles (Peña Otaegui, 1944), y materializarán otras métricas de la historia: tal como el parasang persa y los versos de Homero[3] (Purves, 2010), las medidas son el ritmo de la historia.
Junto con la traza que plasma el deseo de los primeros españoles, las acequias fueron la infraestructura necesaria para que existiera la ciudad[4]: estas concretan la fértil provincia. El límite poniente del paseo es entonces una nueva acequia, que no es la misma que la castellana (no va por el centro, no irriga los solares), sino que la reinterpreta para las necesidades actuales. Esta acequia responde al paso de las estaciones, según esté seca o activada por el agua, y sostiene los elementos puntuales que dan vida al Paseo.

CUALIDADES DEL PASEO: ELEMENTOS PUNTUALES
Si el paseo es la partitura y las líneas marcan el ritmo, los elementos puntuales que jalonan ambas líneas definen una melodía particular, que se toca a dos manos.

Puntos en línea histórica
Una serie de notas al pie califican la línea histórica marcando, a través de placas de bronce en el suelo, puntos de interés arquitectónico, patrimonial, cultural y turísticos, direccionando la mirada y entregando información sobre lo indicado. Hay tres tipos de notas al pie: aquellas que acotan edificios de interés, las que señalan vías de circulación (principalmente a través de citas a la obra de Luis Thayer Ojeda, 1904), y las que marcan lugares de interés cultural.
Las notas al pie ofrecen un recorrido que no es cronológico sino que, en su sumatoria, es multitemporal – añadiendo así más capas al palimpsesto que ya es la ciudad. Esta concepción multitemporal de la historia empuja la idea de museología: de manera inversa a cómo el salón principal del Louvre Lens se deshace de las zonas geográficas para poner en comunicación distintas culturas a través del tiempo, la museografía del Paseo Ahumada se deshace de la imposición cronológica para hacer coexistir distintos tiempos en un mismo espacio.

Puntos en línea de agua
De manera paralela, la línea de agua también materializa una postura de proyecto que está informada por la historia. La acequia tiene dos expresiones volumétricas principales: por una parte, se ensancha y crece en puntos específicos a través de fuentes, pozas, abrevaderos, columnas de agua y piletas ornamentales, para acentuar espacios de reunión y/o simbolismo. Por otra parte, la acequia sustenta la arborización del Paseo, introduciendo doseles de sombra en Ahumada. Aquí los precedentes históricos son utilizados no para ser replicados, sino que para hacerse cargo de la paradoja que significa la arborización del centro de Santiago. Como plantea Perez de Arce (2004), “hasta el siglo XIX el árbol no fue requerido ni imaginado en el espacio público de las ciudades hispanoamericanas”, siendo Santiago una “ciudad de zona árida”. La acequia de esta propuesta permite pensar una arborización ornamental del paseo con especies cuyos requerimientos estén de acuerdo con conceptos actuales de sustentabilidad. Atrás quedan el chirimoyo de la Calle del Chirimoyo y el sauce de la Calle del Sauce (Thayer Ojeda, 1904): las especies que proponemos son caducifolios, bella floración, bajo consumo hídrico y copa frondosa. 

Vetas de Chile: Paseo Ahumada plantea que el repensar los paseos peatonales de Santiago implica no sólo rediseñar la superficie del paseo, sino que de manera más fundamental, entender que lo que está siendo diseñado es un ambiente. Este ambiente está compuesto tanto por las superficies horizontales como por el volumen conformado por la edificación, las redes de comunicación aledañas, los precedentes y preexistencias, la historia, la política y la cultura. Como tal, la materia prima de Vetas de Chile: Paseo Ahumada no es solo la arquitectura, sino que el compuesto total: formas, texturas, animación, encuentros. La puesta en valor que aquí se propone, si bien literalmente se condensa y expresa en la nobleza de los materiales utilizados, en las vetas de piedra chilena, en el agua de la acequia, en el bronce de las inscripciones y la línea de tiempo, también involucra aspectos inmateriales: medidas del pasado, trazas permanentes, eventos transitorios y construcciones patrimoniales. El Paseo Ahumada se establece así como una experiencia fundamental del espacio urbano del centro de Santiago, un espacio que no sólo es funcional, sino que también simbólico, cívico y trascendental.

ARROYO Aitana, El campo, la alameda y la avenida: tres episodios de un palimpsesto. La Alameda de Santiago 1818, 1825, 1925, Tesis para optar al grado de magister en Arquitectura del Paisaje, Escuela de Arquitectura, PUC, Santiago, 2015
BENAVIDES Alfredo, La arquitectura en el virreinato del Perú y en la Capitanía General de Chile (Santiago: Ed. Ercilla, 1941)
FORGAN Sophie, “Building the Museum: Knowledge, Conflict, and the Power of Place” (Isis, vol. 96, n. 4, 2005)
FORRAY Rosanna, Figueroa C., Hidalgo R., “De Camino del Inca a Gran Avenida” (ARQ, 85, 2013
GUARDA Gabriel, Historia urbana del reino de Chile (Santiago: Andrés Bello, 1978)
HECHT Romy, Arborización, ciudad y paisaje, Taller de investigación, Escuela de Arquitectura, PUC, 2010, segundo semestre
HIDALGO Germán et al, Ocho calles fundacionales de Santiago, Taller de investigación, Escuela de Arquitectura, PUC, 2016, primer semestre.
HIDALGO Germán y Vila W., “Calles – que fueron – caminos. Intensificación de la trama de calles al sur de la Alameda en Santiago de Chile hasta fines del siglo XIX” (Historia n. 48, vol. 1, 2015)
LEON ECHAIZ René, Historia de Santiago (Santiago de Chile, 1975)
PEÑA OTAEGUI Carlos, Santiago de siglo en siglo (Santiago: Zig-zag, 1944
PEREZ DE ARCE Rodrigo, “Santiago Zona Árida: una arquitectura de la sombra” (ARQ, 57, 2004)
ROSAS José, Hidalgo G., Strabucchi W, Bannen P., “El plano oficial de urbanización de la comuna de Santiago de 1939: trazas comunes entre la ciudad moderna y la ciudad preexistente” (ARQ, 91, 2015)
PEREZ Fernando, Arquitectura en el Chile del siglo XX, vol. 1, Iniciando el nuevo siglo, 1890-1930 (Santiago: Ediciones ARQ, 2017)
PEREZ Fernando, Arquitectura en el Chile del siglo XX, vol. 2, Modernización y vanguardia, 1930-1950 (Santiago: Ediciones ARQ, 2017)
STRABUCCHI Wren, Vicuña M., Hidalgo G., Rosas J., “El plano detallado de Santiago de Alejandro Bertrand (1889-1890)” (ARQ, 85, 2013)
THAYER OJEDA Luis, Santiago de Chile, origen del nombre de sus calles (Santiago, Guillermo E. Miranda, 1904)
THAYER OJEDA Tomás, Santiago durante el siglo XVI constitución de la propiedad urbana i noticias biográficas de sus primeros pobladores (Santiago: Cervantes, 1905)
VVAA, Guía de arquitectura de Santago, Chile, 13 recorridos (Santiago, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile, 2000)
ZAÑARTU Francisco, La imagen de la ciudad en el poemario “El Paseo Ahumada” de Enrique Lihn (Seminario para optar al grado de Lic. En Lengua y Literatura Hispánica, Santiago, Universidad de Chile, 2004)







[1] “[C]uando el studio del coleccionista se transformó en la galería en la primera modernidad italiana, cambip´ de un lugar de soledad a uno de conversación y sociedad civil, donde la amistad, el coleccionar y visitar se volvieron integrales a la cultura científica”. Sophie Forgan, “Building the Museum Knowledge, Conflict, and the Power of Place”, Isis, Vol. 96, No. 4 (December 2005). Nuestra traducción.
[2] En los planos de Bertrand “el registro de cada calle en particular es testimonio de la calle preurbanizada – es decir, la calle en su condición premoderna – , pero también del sentido de este levantamiento en términos de mejora y transformación de las vías.” (Strabucchi et al, 2013, 67).  Los ‘rollos Bertrand’, según Germán Hidalgo, dan acceso a “un registro histórico exacto de la traza fundacional” (Hidalgo, 2015). Ver también Catalina Funes, “Metamorfosis del eje Ahumada y Puente” en Ibid.
[3] “En efecto, no es tanto el camino lo que nos guía en la lectura de la Anabasis [de Jenofonte], sino que el parasang – unidad de medida persa que Jenofonte ocupa para estructurar su historia [de la experiencia] del interior.” Purves aclara que el parasang es una medida que corresponde a lo que un ejército persa podía caminar en una hora; las varas acá marcarán un ritmo más rápido. Ver Purves, 161.
[4] En Santiago, “se administran acequias para regar los jardines y refrescar cuando se lo desea, comodidad inestimable que solo se encuentra en muy pocas ciudades europeas… las que van de E a O… toman sus aguas de los primeros canales del rio y las que cruzan de norte a sur de aquellos (canales) que corren por el centro de las manzanas… sin este auxilio los huertos nada podrían producir por la falta de lluvias por ocho meses consecutivos, de esta manera se encuentra en la ciudad todas las condiciones del campo…” Frezier, 1902.

BIBLIOTECA EN EL SUR DE CHILE

13 Pilares y 24 vigas de Hormigón. 4 Botellas de madera.
Proyecto realizado por Tomás Villalón, Nicolas Norero y Leonardo Quinteros.









ORDEN
El proyecto se estructura en base a tres componentes.
El edificio base, estructurado como una pieza de un nivel, configurado por patios de luz, y todo el apoyo referente a la extensión publica de la biblioteca. Este edificio se compone como un cuerpo de sutura con las manzanas, garantizando con ello la autonomía lumínica y visual del edificio esquina, el cual se eleva en 4 niveles definiendo la esquina del conjunto.
De manera complementaria, el edificio cubo, se define como el cuerpo más expresivo en altura y definición material, al contener las zonas de lectura y almacenamiento. Se propone como un gran conjunto de anaqueles verticales que definen un sistema de espacios articulados, que, en conjunto hilvanan un espacio vertical articulado por vacíos y recorridos coronados por vistas notables a la plaza y la ciudad.
El tercer componente en la narración del proyecto lo define el vacío público, el cual determina los espacios conectivos a la ciudad, halls, espacios de recorrido y remates con vistas panorámicas. Este vacío permite articular el edificio con los espacios perimetrales del sitio, entendidos como sistemas de veredas y corredores, plaza y los recorridos públicos propios del proyecto.

MATERIAL
El proyecto se propone como una grilla racional de hormigón armado, el cual responde a las exigencias estructurales del proyecto. A su vez el edificio se completa con elementos mixtos de cristal y madera laminada y cerramientos de madera tratada mediante procesos de acetilizacion. El proyecto busca generar ahorros energéticos en la iluminación, empleando artefactos de bajo consumo, apoyados con dotación constante de luz natura, todo ello también apoyado con artefactos hídricos de bajo consumo.
Tanto en pisos y cielos, el proyecto propone elementos mixtos de madera y alfombras en zonas de silencio. En cielos se emplean las vigas estructurales vistas completando su superficie expuesta con módulos de acondicionamiento acústico.
Se proponen mobiliarios de madera abiertos y flexibles, que permitan articular diferentes tipos de espacios según sean los requerimientos de programa de la biblioteca.

ESPACIOS
En primer lugar, la pieza fundamental la compone el hall de acceso, lugar donde confluyen cuatro flujos diferenciados que deben ser conducidos según los requerimientos del proyecto.
En primer lugar, el público, proveniente desde el exterior, el cual ingresa empleando la plaza pública cubierta como sistema de acceso. Una vez en su interior, en el hall se estructuran control y lockers, que permiten registrar a las visitas y otorgar el pase al interior de la biblioteca.
El segundo lugar, el público, proveniente desde estacionamientos, ingresa mediante un sistema de escaleras y ascensores, los cuales finalizan su recorrido en el hall de acceso, donde son controlados y registrados antes de ingresar al interior de la biblioteca.
En tercer lugar, el funcionario, el cual dispone de un sistema mixto de ingreso, desde el estacionamiento, o bien desde la plaza. En ambos escenarios, dispone de un área de control, higienización y apoyo que resguarda uso e independencia al sistema de accesos de públicos.
Por último, las colecciones, disponen de un cuarto flujo fundamenta el cual se organiza desde la zona de carga o descarga ubicada en el nivel subterráneo (dispuesto alternativamente en superficie). En este lugar, se ingresa a la zona de procesos técnicos y bodega de colecciones, espacio donde se depositan antes de ser cargados por montacargas independiente, lo que le permite llegar a todos los destinos de la biblioteca.
Estos cuatro flujos fundamentales definen a su vez los sistemas de circulación y orden del proyecto.
En el nivel menos uno, las colecciones y apoyo externo. En el nivel uno y plaza de acceso, se organiza la extensión, el control de ingreso de personas desde estacionamiento o nivel plaza. A este nivel se anexa la biblioteca para niños.
En los pisos dos, tres y cuatro, se disponen zonas de lectura y administración, proponiendo un espacio libre, de circulación expedita, compuesta por una colección de espacios diferenciados en vistas e iluminación. Esta condición, permite que los espacios puedan ser alojados de manera flexible, pudiendo alternar programáticamente usos y necesidades si el funcionamiento de la biblioteca cambia a lo largo de los años.
Como rasgo importante cabe destacar el sistema de anaqueles del edificio, los cuales se organizan en el perímetro del edificio, configurando sus caras opacas en los 3 niveles. A su vez, 4 piezas ordenadas en forma de cruz en el interior del volumen de lectura, articulan cuadrantes de organización espacial, todos ellos con características lumínicas resguardadas y diversas, relacionadas con vistas notables del sitio. A su vez, estas piezas permiten que llenos y vacíos alternen, alojando un recorrido diverso tanto en arquitectura como en programa.
Los bloques del interior, contienen servicios y espacios de apoyo bioclimático, entendiendo que su articulación en la planta permite comprender su rol como piezas activas en el funcionamiento del proyecto.

CONJUNTO REFUGIOS OCOA

Exoesqueleto en planta de arco y nervio. 
Proyecto realizado por Tomás Villalón.






































Enfrentar un terreno con pendiente implica dos grandes desafíos. En primer lugar, entender la altitud como una singularidad positiva que otorga mirada y jerarquía dentro de un suelo, y en segundo lugar, la posibilidad de generar nuevos suelos para el habitar, permitiendo un dialogo entre el nuevo suelo horizontal y la pendiente natural.

El suelo es quizás el gran desafío del nuevo proyecto, dado que implica entender el valor del lomaje, la vegetación y las vistas como cualidades que deben condicionar la nueva intervención.

El proyecto propone entender la preexistencia, y trazar el nuevo cuerpo arquitectónico tocando el suelo con intervenciones puntuales, dilatando los edificios para que escurra la loma, la pendiente, la vegetación, el viento y la fauna presente de manera natural en el sitio.

Entendiendo esta condición, se plantea reforzar la vegetación del lugar, con la idea de potenciar las diferencias de los diferentes rincones del sitio. Algunos con altitud, otros sumidos en la vegetación, unos expuestos a la calle, otros con la calma interior.
Como si fuera una rama que busca el sol, un recorrido lineal y quebradizo, el proyecto busca encontrar los claros de luz y vista, encontrando la particularidad del rincón en la loma cambiante y el sol en movimiento.

PLAN
Tomar posición y orientación en el terreno es la primea operación arquitectónica.
En primer lugar, la dirección de un recorrido capaz de dispersar otorgando valor a los diferentes momentos del predio, entiendo que sus direcciones, pendientes, masas arbóreas y vistas, determinan condiciones particulares en cada rincón del predio.
Su valorización como condición única es una línea de trabajo, y para ello se despliega el proyecto como una rama, un conjunto de vectores con pendientes suaves que permiten recorrer el predio llegando a sus rincones de mayor valor, con ello distinguir las vistas, las depresiones, los puntos altos y generar diversidad en un lomaje irregular y variado.
La rama se ordena empleando un vector materno paralelo a la cota, y desde su fundación se despliega un conjunto de piezas complementarias y tributantes que permiten irrigar el predio con senderos de madera en altura, que operan despegados del suelo, logrando un despliegue que irriga el sitio con proximidad y cercanía.
El plan se estructura en etapas, permitiendo que se funde con el espacio común, y luego se complementen en etapas sucesivas los refugios.   

INTERIOR
Situar para cobijar parece ser el primer acercamiento al sitio.
En medio de un sitio de gran pendiente, vegetación abundante, y notables vistas al valle, la primera decisión es la necesidad de generar un interior de dimensiones nobles y tamaños adecuados al paraje.
Por ello, el vacío se repliega para configurar un espacio centrípeto, que tiende al centro, a la quietud, al resguardo. A su vez, esta quietud necesaria, se potencia con la particularidad de mayor valor del lugar, la luz y las vistas del valle.
La luz de nada sirve si no hay penumbra o control, y vistas tampoco emergen sin proximidad.
Para ello el espacio se repliega, tal como lo hace una hoja: un orden simple, austero, que permite generar dirección: un interior compensado entre la dirección axial del orden de la planta, y la vocación de permanencia que a su vez define la geometría.

PENDIENTE
La pendiente del cerro genera 2 cosas. Altitud, lo que permite ganar horizontalidad por despeje, y a su vez establecer una relación de suelos con la topografía: habrá siempre un enfrentamiento entre el suelo inclinado y el nuevo suelo que ha de fundarse para habitar en la quietud de la horizontal.
Esta condición define 3 opciones.
La primera es edificar en un nivel descolgando el cuerpo arquitectónico hacia el vacío, lo que implica una desmesurada ganancia de altitud en el extremo mas lejano a la pendiente.
La segunda es edificar en un nivel y adentrarse en la topografía, lo que supone a priori romper el cerro, hiriéndolo y modificando su lomaje, quizás uno de los atributos más nobles del sitio.
En tercer lugar, lo que parece lo mas acertado, comprimir el volumen en dos niveles, logrando con ello ajustar su longitud y coordinar de manera mas precisa la altitud y horizontalidad del cuerpo arquitectónico.
Compactar a su vez permite definir dos estratos en el edificio, lo que podría entenderse como un preciso sistema de accesos. De este modo un nivel se puede estructurar como plataforma de acceso  y espacio exterior, y otro nivel de mayor privacidad y resguardo.

LA TECNICA
Desde el punto de vista técnico, se propone un conjunto de edificios de pequeña escala desarrollado con piezas pre cortadas en seco, y montadas en obra mediante rápidos ensambles y uniones, que permiten abaratar el tiempo de mano de obra.
La madera es pretratada para evitar que su exposición a los cambios de temperatura transforme sus propiedades mecánicas. Estos sistemas ya han sido probados por nosotros, logrando resultados perfectos en términos de resguardo del material con garantía de fabricación.
La estructura se desarrolla mediante piezas de madera cortada en aserradero, pretratadas, y como revestimiento, se emplean maderas inertes fruto de aleaciones de material natural con productos de sellado interno que deshidratan y sellan el material, dejándolo con gran rendimiento y respuesta a la intemperie.
Tanto muros, como pisos y cielos se desarrollan en estructura de madera, y de manera complementaria se utilizan tabiquerías de cristal termopanel permitiendo que el edificio tenga óptimos rendimientos en términos energéticos.
Se propone un edificio mecano, producido y cortado en seco, y montado en terreno en pocas semanas, permitiendo con ello abaratar costos de mano de obra y logrando importantes ahorros en tiempos de ejecución.

INVIERNO
El proyecto propone un edificio separado del suelo, logrando con ello un cuerpo autónomo desde el punto de vista energético y térmico. El paso del viento y el escurrimiento de agua permiten liberar el volumen de compromisos de transmisión de humedad y riesgos de ingreso de agua.
El nuevo cuerpo se propone como un espacio que combina zonas abiertas y cerradas, logrando contar con áreas de esparcimiento y apoyo desde el punto de vista funcional y térmico. Estos espacios se proponen como áreas de sombra que permiten controlar el ingreso de radiación en meses de verano. En invierno, la inclinación del sol logra ingresar al interior de las áreas vidriadas permitiendo alzas en la temperatura por efecto invernadero. Esta captura de temperatura permite mejorar las condiciones térmicas en los meses fríos. Mediante el empleo de colectores y paneles fotovoltaicos se propone hacer uso de la radiación para ahorrar energía en los sistemas de agua y electricidad.

VERANO
Se propone un edificio completamente abierto en meses de verano, lo que permite ingreso de viento refrigeración y disminución de temperatura en meses de calor.
A su vez el proyecto cuenta con un sistema pasivo de celosías que permiten controlar el ingreso de radiación directa en meses estivales, con ello se permite el ingreso de luz natural pero no de radiación directa, agente critico en el alza de temperatura de los espacios interiores.
Las áreas exteriores protegidas mediante aleros y celosías, a su vez, permiten que el proyecto disponga siempre de espacios de control que anteceden los espacios nobles del refugio.